Identificación de la entrevista
Entrevistador: Mundo Coches Sin Carnet (equipo editorial)
Entrevistado: Dani Antuña
“No suele haber duros a cuatro pesetas”
Desde la experiencia diaria en el taller, el error más común es claro: comprar únicamente por precio. Coches que en tienda tienen un valor aproximado de 3.500 € aparecen “en la calle” por 1.000 €. El problema es que casi siempre algo falla.
Las averías más habituales en estos casos no son menores:
- Reparaciones de caja de cambios que rondan los 1.000 €
- Poleas de caja con costes cercanos a los 500 €
- Variadores, correas, frenos y aceites acumulando facturas
Cuando se hace el balance final, la supuesta ganga deja de serlo.
Coches tocados por demasiadas manos
Otro patrón muy repetido es el de vehículos que han pasado por múltiples talleres no especializados. Cada uno “hace lo que puede” y el resultado suele ser un cúmulo de chapuzas y soluciones a medias.
Los síntomas más frecuentes que delatan estos coches son:
- Ruidos en el puente inversor, provocados por no cambiar el aceite a tiempo
- Mantenimientos mal hechos o directamente inexistentes
- Desgastes prematuros por desconocimiento del funcionamiento real de estos vehículos
En los coches sin carnet, que distintas manos los toquen sin criterio suele ser sinónimo de problemas futuros.
El mantenimiento que se ignora… y se paga
Uno de los grandes errores es aplicar criterios de coche “grande” a coche pequeño.
Por ejemplo:
- El aceite del puente inversor debería cambiarse cada 40.000–50.000 km, según fabricante. No hacerlo acaba rompiendo la caja.
- El aceite del motor no puede estirarse a 10.000 o 15.000 km. En estos motores se cambia cada 5.000 km, siempre con filtro nuevo.
- Estos motores llevan unos 1,5 litros de aceite. Dejar un filtro viejo con 300 cl de aceite sucio hace que, al arrancar, sea casi como no haber cambiado nada.
Son detalles pequeños que acaban generando averías grandes.
Cuando llega el golpe de realidad
Al cliente lo que más le duele no es descubrir el origen del problema, sino el coste de la reparación.
La conversación se repite mucho:
“Tú me vendías este coche por 3.500 €, pero yo lo he comprado por 1.000 €…”
El problema llega cuando hay que explicar que hay que:
- Abrir y cerrar caja para cambiar cojinetes y retenes
- Cambiar polea de caja
- Reparar variador
- Sustituir aceites, filtros, correas y frenos
La factura puede superar fácilmente los 1.000 €, y eso antes de probar el coche a fondo. Si además el vehículo supera los 45.000 km, en motores Lombardini puede tocar distribución, y si aparece una junta de culata, la reparación se dispara. No es lo habitual, pero puede pasar.
Qué comprobar antes de comprar (de verdad)
Sin teoría ni listas ideales, estas son las comprobaciones que realmente marcan la diferencia:
- Entender que no es un coche normal: conducir no equivale a saber evaluarlo
- Probarlo por encima de 30 km/h y escuchar ruidos tipo “olla de caracoles” (mal síntoma de caja)
- Si no arranca y dicen “es la batería”, que la ponga el vendedor y probarlo
- Comprobar que no coja presión en los manguitos de agua
- Ver si salta el ventilador y si el sistema de refrigeración trabaja bien
Son pruebas simples, pero evitan muchos disgustos.
La advertencia más honesta
Después de años viendo los mismos casos, el mensaje es claro y sin alarmismo:
Si aparece el coche del abuelo que ya no conduce, una herencia que nadie quiere o una persona mayor que se lo quita de encima, ahí suele salir bien. Pero esos casos no abundan.
Un coche que costó dos millones de pesetas no se regala. Comprar un coche sin carnet por menos de 2.000 € esperando que esté perfecto es como pensar que alguien va a vender un iPhone fantástico por 50 €. Simplemente, no es realista.
FAQ – Dudas habituales sobre coches sin carnet de segunda mano
No siempre, pero en la mayoría de casos el precio bajo esconde reparaciones importantes.
Los problemas de caja de cambios y puente inversor suelen ser los más costosos.
En general, cada 5.000 km con filtro incluido, no como en un coche convencional.
Puede traer problemas serios a la hora de reclamar garantías.
Sí, pero son excepciones muy concretas, no la norma.



















